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Semana Santa 2019

Lomas Taurinas, escena de crimen de película

La colonia marginal de Tijuana ha sido beneficiada desde hace 25 años; ya está pavimentada y hay un centro comunitario

TIJUANA.

Llueve en Lomas Taurinas, una colonia marginal que hace 25 años sólo era conocida por los tijuanenses, pero cuyo nombre saltó a la fama mundial porque aquí asesinaron el 23 de marzo de 1994 a Luis Donaldo Colosio Murrieta.

La escena del crimen del entonces candidato presidencial priista ha cambiado. Los vestigios desaparecieron debajo de la estatua erigida en su memoria.

Muchos de los residentes de esta colonia ignoran quién es ese hombre en mangas de camisa cuya figura saluda en la Plaza de la Unidad y la Esperanza.

El caso Colosio cobra otra dimensión. El lanzamiento de una nueva serie en la plataforma Netflix llama la atención.

 

En memoria. La Plaza de la Unidad y la Esperanza fue construida en el lugar en que se realizó el mitin del 23 de marzo de 1994, apenas unos días después de que ahí se atentó contra la vida de Luis Donaldo Colosio, entonces candidato del PRI a la Presidencia de México. A muchos les llamó la atención la prisa por borrar del mapa la escena del crimen.

 

En las calles de Lomas Taurinas hay cartelones del estreno de la serie y en la avenida Tecnológico, por la que se desciende a esta colonia, se han colocado espectaculares que anuncian el lanzamiento de esta serie.

Del hoyanco en el que se celebró el mitin del que Colosio no salió vivo no queda nada y su lugar está totalmente recubierto por la plaza, construida a los pocos días del atentado, tan pocos que a los residentes y a los principales actores políticos de este drama les llamó la atención la falta de interés por preservar la escena de crimen.

La constante sobre el asesinato ha sido la misma: el complot orquestado por más de un solo individuo y las dudas respecto de la teoría del asesino solitario.

Líderes de la colonia, como Agustín Pérez Rivero y Yolanda Lázaro, de extracción priista, lamentan la muerte de Colosio, pero nunca hablan más en torno de una posible conspiración.

Vecinos, como Mariela Sánchez Andrade, quien reside en la colonia Lomas Taurinas desde hace 30 años, y que fue una de las asistentes al mitin del 23 de marzo de 1994, sólo conservan flashazos.

A su juicio, la colonia ha cambiado para bien y para mal, pues ya está más pavimentada, pero también tuvo su etapa de violencia incontrolada.

Lucía Bustamante da clases de ritmo latino y  zumba en el centro comunitario que lleva el nombre del sonorense. “He escuchado que (Colosio) era una persona humilde, que traía buenas propuestas para el pueblo, pero no lo dejaron llegar, aun así le ha dejado mucho a la comunidad”.

En Lomas Taurinas, el legado de Colosio se concentra apenas en el centro comunitario que lleva su nombre y sobre el cual todavía subsiste un símbolo de Pronasol, el desaparecido Programa Nacional de  Solidaridad lanzado por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari a través de la hoy desaparecidad Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

 

 

NO HA HABIDO JUSTICIA: OTHÓN CORTEZ

Othón Cortez Vázquez, de Oaxaca, era el chofer de Luis Donaldo Colosio Murrieta cuando fue asesinado hace 25 años. También fue señalado como el segundo tirador y permaneció en una cárcel de máxima seguridad un año y medio.

En el contexto del 25 aniversario luctuoso del excandidato presidencial priista, Cortez Vázquez volvió a la escena pública.

—¿Usted admiraba a Luis Donaldo Colosio?

—Claro, lo apreciaba, lo admiraba. Él le ordenaba a Germán Castillo, su jefe de ayudantes, que al oaxaquita, pues sabía que yo era de Oaxaca, hay que darle su habitación, que coma, que descansara. Era un político sencillo, muy de familia.

Yo tenía acceso a sus habitaciones en los hoteles, y lo escuchaba cuando hablaba por teléfono con la licenciada, con Diana Laura, y la llamaba ‘mi amor’, ‘mi amorcito’. Eso te marca. Y cuando sale como candidato, qué mejor que estar al lado del jefe. Que quede bien claro: él iba a ser el Presidente, y decirle ‘jefe, ayúdeme con una chambita para tener bien a mi familia, honradamente’”.

—Al ser un hombre que admiraba, ¿qué sintió de que lo acusaran de haber participado en el crimen?

—Es un dolor que me remueve todo, es muy triste que te acusen de atentar contra alguien que querías que llegara, que le fuera bien, que fuera el señor Presidente, el político sencillo.

—¿Alguien te dio la espalda?

—Si no me dieron la espalda, por lo menos dijeron que no me conocían.  No fue Othón Cortez nada más, me secuestraron, me torturaron para que incriminara al general Domiro García Reyes y a Manlio Fabio Beltrones. No ha habido justicia para los que fuimos afectados, los que fuimos salpicados por esa sangre.

A raíz de la detención de Cortez Vázquez, ocurrida en febrero de 1995, se desencadenó una serie de desgracias: su padre murió; a su esposa la despidieron del puesto de maestra federal; Televisa despidió a su hermano Josué donde trabajaba como camarógrafo, y hasta una hermana suya en Oaxaca sufrió por ser pariente “del hombre que mató a Colosio”.

Del 23 de marzo de hace 25 años, Cortez recuerda que en Lomas Taurinas, lugar del asesinato del sonorense,  “escuché dos cuetitos, llevamos al licenciado ya muerto, que no se diga lo contrario”, y rechaza hablar de un asesino solitario o de una conspiración. “Eso le toca al gobierno”.

De la serie sobre el asesinato de Colosio de la plataforma Netflix, Othón Cortez espera que quien haya hecho su personaje lo haga “apegado a los hechos”.

Según este hombre —que pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador que le perdone la deuda de 18 millones de pesos que el Estado mexicano le cobra “por haberme atrevido a exigir la reparación del daño, en un juicio que perdí”—, en México “la gente sigue con hambre y sed de justicia y quiere conocer la verdad de los hechos. Quién estuvo detrás de este atentado”.

El exchofer de Colosio aseguró que, en su momento, buscó acercarse con el presidente Vicente Fox, pero “no hubo respuesta”, tampoco del presidente Felipe Calderón. “Nos dijeron que no nos podían pagar el daño porque no había sucedido en su gobierno”, mientras que Enrique Peña Nieto no lo quiso recibir.

Estoy consciente de que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, un hombre justo, honesto, limpio, está pidiendo ya perdones, está acatando las recomendaciones; entonces, creemos que en un plazo no muy lejano tengamos ya recibiendo un perdón público y la reparación del daño”.

 

ABURTO, CONVERTIDO EN PROFESOR

El 16 de diciembre de 2004, un tribunal unitario, con sede en Toluca, Estado de México, da la condena definitiva a Mario Aburto Martínez de 45 años de prisión, según los registros de la Subprocuraduría de Control Regional, Procesos Penales y Amparo de la PGR.

Tras darse el fallo del impartidor de justicia, Aburto Martínez fue enviado a El Altiplano, a Puente Grande y finalmente al Cefereso de Huimanguillo, Tabasco.

En este penal de mediana seguridad, Mario Aburto es conocido como El Profesor, debido a que ha enseñado a leer y escribir a varios internos, pues fue capacitado por el programa del Instituto para la Educación de los Adultos de Tabasco (IEAT) para alfabetizar a internos.

En agosto de 2017, Martha Osorio Broca, titular del IEAT, reveló que Aburto Martínez da clases de primaria en el penal de Huimanguillo, por lo cual recibe una compensación económica, cuyo monto no fue revelado.

Dedicado al estudio para demostrar su buen comportamiento para que se le reduzca su condena, Mario Aburto ha recibido la constancia de la conclusión de 26 temas del Programa de la Asociación de Superación por México (ASUME) en octubre de 2014.

La constancia del taller Ventana al Mundo, del 2 de abril al 26 de agosto de 2014; la lista de asistencia al Programa de activación física y deporte; la constancia de Atención psicológica individual, en enero de 2015; la lista de asistencia a la Actividad de Ludoteca, de agosto de 2014 a enero de 2015 y la cédula de inscripción a un taller complementario.

Hay constancia de que Aburto participó en el Programa de Intervención Cognitivo Conductual el 27 de enero de 2015, donde él participó con el tema “Reestructuración cognitiva”.

En dos ocasiones la defensa de oficio de Mario Aburto ha solicitado los recursos legales para que su condena sea rebajada, por una parte, por la otra buscan la libertad anticipada por buen comportamiento a través de las constancias de los talleres que ha tenido y la capacitación para la alfabetización de internos del penal.

-Raúl Flores




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